EL DÍA DE LA MARMOTA

En la película Atrapado en el tiempo, Bill Murray, el protagonista, está condenado a que cuando suena el despertador y despierta arranca una y otra vez siempre el mismo día, el día de la Fiesta de Marmota. Es una penitencia que el destino le impone por su arrogancia y egoísmo.

Al igual que en la película, en el C.D. Castellón la historia se repite una y otra vez. Otro año mas hemos tenido un verano convulso.

Tras la euforia colectiva in crescendo de la fase de ascenso, pasando partidos y eliminatorias, donde gracias a Kiko y su carisma, el compromiso y orgullo de unos jugadores a los que se les adeudaba su salario y sustento, una gestión social de sentido común de una persona tan experimentada a la par que efímera como Bruixola, y la eterna fidelidad de una afición entregada a la causa, el último penalty en Gavà cerró de un portazo la temporada sin el ansiado y necesario ascenso.

Antonio tras el penalty de Gava

Antonio tras el penalty de Gava

David Cruz y sus compañeros de viaje, los que fuman puros en el palco y los que cobran del club o de sus negocios gracias al club, consumaron de nuevo el hechizo, como en la película, y todo lo logrado se desvaneció.

Fuera entrenador, fuera jugadores que quieren cobrar, adiós sin despedida del gerente, de Mut, de Alberto y otros. Culebrón con los valores de la cantera Charlie Meseguer y Carlos López, otros años fueron Juanjo Nieto, o Liberto, o Colomer… y tantos otros del Juvenil o Amateur que se les da unas expectativas que luego no se cumplen. O directamente, se incumplen.

Y vuelta empezar, mientras el club se degrada.

  • En lo económico cada día más deuda, y sin nadie en el club que enseñe los números ni dé la cara ni explicaciones.
  • En lo deportivo, que el curso anterior camufló por unos meses la pésima gestión, arrancaremos con un entrenador con ideas nuevas y jugadores que desplegarán un fútbol distinto, con las dudas razonables de si la plantilla está compensada y aspira a lo máximo, ser el campeón del grupo y ascender de una vez.
  • En lo social, la afición alejada como nunca de Castalia, harta de tanto ninguneo y cúmulo de despropósitos. Cada día más enfadada, con menos socios, cero ilusión y ya nula confianza en el actual Consejo de Administración. Y puentes rotos con el Ayuntamiento, propietario de Castalia, y que tiene al Castellón en precario en su feudo al haber caducado el convenio de cesión.

Pero sigamos con “el día de la marmota”. Aunque todos los días arrancan igual, van pasando cosas distintas a lo largo de la jornada dependiendo de cómo actúa el protagonista. Y a la mañana siguiente, vuelta a empezar. Murray, estupefacto al inicio, acaba por sacar partido de cada repetición de su día eterno. Aprende a tocar el piano y descubre cómo cortejar a la chica de la película, a base de ensayo y error. Un claro ejemplo de resiliencia: sacar partido, reaccionar, ver el lado bueno de las cosas ante una situación negativa o paralizante.

Los orelluts tenemos un Master en ser resilientes. Hemos ganado experiencia. Nos abofetean y ponen zancadillas, pero no nos detienen. Y de cualquier noticia negativa podemos sobreponernos porque con optimismo y orgullo siempre pensamos que peor ya no se puede estar. Quizá ya estemos cansados, pero no derrotados. Ya reconocemos quién es quién en nuestra película eterna. Sabemos quienes idearon una pócima venenosa hace años y quienes participan en nuestra pesadilla día a día, con y sin salir en los medios, personajes que buscan su propio interés, bien económico, de autobombo o mera supervivencia personal.

A Bill Murray se le rompe el hechizo cuando cambia su forma de ser. Cuando de egoista, arrogante y mentiroso pasa a ser amable, generoso y sincero. Con Cruz y con Castellnou nuestro día se repite todas las temporadas. Y todos sabemos eso a quien favorece principalmente. Cruz no va a cambiar.

Entró en un momento crítico acompañado de Manolo García y sacó al Castellón de la UVI trabajando duro echándole horas y junto a Cano Coloma, abogado con tablas, colocaron al club de nuevo en la casilla de salida y organizaron los papeles que unos abandonaron o que otros no se llevaron para preparar un concurso de acreedores necesario para evitar la desaparición del club.

Pero en la viabilidad deportiva y económica del club han demostrado incapacidad, bisoñez y nula autocrítica. Y tanto oscurantismo denota presuntas irregularidades en la gestión y un riesgo inminente de incumplimiento de obligaciones con Hacienda y acreedores con la consecuente amenaza de liquidación. Y no parece importarles.

¿Quién ha de cambiar entonces para romper nuestro maleficio? Nosotros. Los que sí queremos al Castellón. Los que lloramos en Murcia, en Córdoba, en Gavá, etc. los que lo vimos en Primera, en el Sequiol, o los que solo lo han visto en Tercera, los que cantamos el Pam Pam Orellut en Magdalena o llevamos la albinegra sin rubor, los padres, niños, jóvenes y técnicos que aguantan el futbol base albinegro, no sin sacrificios y humillaciones.

¿En qué? Dejemos de lamentarnos en que esto no se arreglará nunca y que estamos sentenciados. Basta ya de victimismos y quejas, y sobre todo del “alguien lo arreglará”. Menos palabras y más hechos. Aún hay mucho desconocimiento en la ciudad, la provincia, y en el resto de España de lo que aquí ha pasado y pasa.

Afición del C.D. Castellón en la Pergola

La afición nunca abandona al equipo. Imagen de la Pergola el día del partido en Gavà

No permitamos que el Castellón caiga en el olvido y la dejadez. Primero del nuestro, segundo de los que Castellnou y cómplices echaron de Castalia, tercero de los medios de comunicación, cuarto de las instituciones y quinto de las empresas y empresarios.

Solo la sociedad castellonense podrá hacer que el Castellón vuelva a ser lo que siempre ha sido, orgullo de la ciudad y resto de la provincia. Gente de casa para limpiar, proteger y cuidar nuestra casa. Y para eso harán falta esas cinco fuerzas.

Vienen meses con novedades judiciales, de consecuencias que moveran las fichas del tablero, y cuyo resultado ahora mismo es incierto. Y hará falta fuerza, empuje y dinero. ¿conseguiremos desde nuestra butaca en Castalia, desde nuestra casa o leyendo el periódico conseguir salvar al Castellón? Claramente NO.

Estemos atentos. Y preparados. En algún momento deberemos salir a la calle, hablar con nuestros amigos y explicar lo sucedido, presionar a las instituciones, poner dinero para acorralar judicialmente a Castellnou, señalar a los culpables, participar en una posible ampliación de capital, convencer a otras personas para que también participen, afear la conducta de los medios que distorsionan la realidad, etc.

Bien pensado, ¿Qué tal si lo hacemos YA y rompemos de una vez el embrujo?

Todo es posible si crees en ello

Todo es posible si crees en ello

Habrá un día en que sonará el despertador, y para el C.D.Castellón será un nuevo día.

Ya queda menos. PPO

Fmdo. Toni Vallet @elsetalbinegre

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